Crónica de una noche Macabra


Vivimos una época donde lamentablemente vemos cada vez más naturalizada la idea de relegar todo lo concerniente al arte hacía el ocio y el entretenimiento. Es por eso, que existen personas las cuales se preocupan por dar bocanadas de oxigeno entre tanto aire viciado carente de sentido.
“El aguijón de la noche” es una propuesta en la cual podemos encontrar ese alivio. Un encuentro que tiene como finalidad la comunión  de  música,  pintura y  literatura en un mismo espacio, alrededor de un mismo mensaje, configurando significados que exceden lo puramente lógico.
Los integrantes de este proyecto son el ilustrador Santiago Caruso, la escritora Julia torres junto al Dúo Fermento, quienes son los responsables de musicalizar el ambiente.

Estos artistas se reúnen e improvisan ante nosotros en el marco de diferentes autores. Este viernes fue el turno de Charles Baudelaire, uno de los escritores malditos más importantes de la modernidad. El aguijón de la noche toma uno de los mensajes de Baudelaire acerca de la multitud, esa necesidad de sumergirse en ella y de crear desde allí inmerso.
Sus presentaciones tienen la característica fundamental que, ante el recitado de Julia Torres, El dúo (en esta oportunidad trio) junto a Santiago Caruso, se presentan ante nosotros improvisando allí mismo, guiados por la imaginación y la inspiración, sobre el lienzo y el éter donde se escapan las melodías, desde un espacio compartido con el público.

El espacio físico fue el bar Macabras que se encuentra en Buenos Aires. Es una casa antigua, de esas típicas del barrio de San Telmo. Decorada con cuadros de escritores y escenas de algunas películas. El bar ofrece su espacio para este tipo de actividades, apoyando a una experiencia estética no tan usual.
Pasadas las diez de la noche, las luces fueron bajando y Julia desde el micrófono nos daba la bienvenida a todos los presentes. El violinista marcaba a modo percusión un compás leve sobre su instrumento. La velada había comenzado.

Desde un costado se encontraba Santiago, frente a un lienzo pintado de negro, donde un poco de pintura blanca le iba sugiriendo algunas ideas. Julia recitaba desde otro lugar del bar, amplificada a través de un micrófono, con intensidad  la profundidad de los poemas evocados;"Cantó una noche el alma del vino en las botellas:” Baudelaire a través de la voz de una mujer que movilizaba hasta las copas con aquellos versos.

Los climas creados a través de la música iban lentamente congeniando con la intensidad de la voz de Julia, quien tomaba respiro entre cada verso mientras Santiago comenzaba a dar forma a su obra.
Se comenzaba a ver un hombre, con un sobretodo, de perfil con la mirada absorta y nostálgica. En sus manos iba dibujando, construyendo otra figura. “¿Un ramo de flores?” Pensé. No, lo que iba a salir de allí lejos estaba de aquella idea.
Hubo una pequeña pausa para luego finalizar cada uno su trabajo. Santiago había dejado el suspenso sobre aquel sujeto de cabello blanco. Detrás del mismo una figura roja se asomaba.
“Oh Dios traicionado por la suerte y privado de alabanzas!” alzaba su voz Julia y la fuerza de la música iba creciendo cada vez más.
Ya se divisaba con claridad lo que surgía a través de la pintura. El final se iba acercando, y con el mismo, los últimos acordes y melodías que acompañaban.
Aquel hombre de mirada profunda y llena de dolor sostenía entre sus manos la cabeza de su amada, cuyo cuerpo reposaba en el suelo. Mientras la muerte por detrás asechaba a ambos de cerca como desprendiéndose del cuerpo del cadáver.

La tragedia, el amor, la oscuridad, la belleza conjugado con lo eterno dentro de lo circunstancial, fueron las ideas que se conjugaba en el aire dentro de aquel recinto.


Baudelaire, con sus visiones acerca de la modernidad se atrevió a poner en discusión como encontrar un lenguaje poético más allá de los estándares que establecían qué era bello y qué no.
En su obra ensayística “el pintor de la vida moderna” establece que “Lo bello está hecho de un elemento eterno e invariable, cuya cantidad es excesivamente difícil de determinar, y de un elemento relativo, circunstancial, que será, si se quiere, por alternativa o simultáneamente, la época, la moda, la moral, la pasión” Es aquí, donde el artista moderno tiene su mayor desafío, que es, encontrar belleza en aquello que es superfluo, un pintor de la circunstancia y a su vez de lo eterno.  

El aguijón de la noche pasó nuevamente por Macabras, en esta oportunidad, desafiando al tiempo, jugando al límite de la eternidad. Aquello que nos puede brindar solamente el arte.




Alejandra












Un infierno hecho a mi medida

"Killmess" recibió el sabado pasado con los brazos abiertos a dos pesos pesados de la actual escena del metal nacional. Me refiero a Anomalía y Los Antiguos. Juntos compartieron escenario con la gente de GTX, banda de Cordóba, cuyos integrantes fueron anfitriones  en su momento del Pato Larralde y compañia.

La noche arrancó pasadas las doce, junto  a los chicos de Anomalía.
Certero y duro brindaron una lista de temas presentando su último trabajo "Una vida en el infierno". El público algo tímido no acompañó tal vez la brutalidad que recibíamos del escenario de la mano de los gritos desgarradores de Ramiro Arias.

Las letras de Anomalía tienen una enorme carga de dolor y mucho, pero mucho rencor. "La vida es un oceano inmenso de mierda" fue una de las frases que soltó Ramiro entre tema y tema; Coincido en muchos aspectos en esa frase, pero si hay algo que da algo de alivio es sin dudas noches como aquella en el Club Tucumán.

"Ya no queda nada por lamentar" , el turno de Anomalía se iba terminando y era hora para la gente de GTX, quienes fueron cálidamente recibidos por el público, que ya a esa hora iba in cressendo.
La propuesta era heavy metal  con hard rock acompañado de mucha actitud. Los muchachos de Córdoba se retiraron cediendo el paso al plato fuerte de la noche.


C.O.C había empezado a sonar. El Club Tucumán ya colmado y todos preparados para lo que ya estimábamos un show inolvidable.
Los Antiguos cayerón al sur con muchas preguntas. El Pato, con su vino en mano, dijo algunas palabras, acerca de la incertidumbre que genera la crisis actual del país y apostar a este tipo de shows. Pero sin dudas la sorpresa fue más que grata.

El Pato, excelente frontman, se animó a tirarse al público, ya extasiado de saltar y poguear que exigía sin parar al "Inventor del mal"
David Iapalucci es el común denominador entre Anomalía y Los Antiguos, así que se lució más que a la perfección en dos facetas diferentes pero al mismo interesantes. H.P.V, el obligado Sureño, el hombre que no se puede ir, La culpa al viento entre otros eran arengados a más no poder desde el escenario produciendo un feedback perfecto con el público.

La crudeza, el rock, el profesionalismo, las letras y la actitud son algunos de los condimentos que convierten a Los Antiguos en una de las bandas más importantes en la escena actual.
El agite no cesaba entre tema y tema. El bajista de Banda de la Muerte colaboró en uno de ellos. Ramiro de Anomalía también subió al escenario acompañando al Pato en las voces  al cual se despidió con un fraternal abrazo luego de cantar. La gente cantaba, saltaba, coreaba riffs;  El club Tucumán explotaba. Cómo salgo de este infierno, si lo hice a mi medida.





La velada iba llegando a su fin. El Inventor del Mal se hizo presente dejando más que conformes a todos los presentes.
El Pato y compañía dieron cátedra de cómo rockearla.
Esperamos próximamente una nueva visita a los sureños de Quilmes.


Alejandra








Miguel Rep en "La cocina del humor gráfico"



En el día de ayer se presentó en la Universidad de Quilmes el dibujante y, podríamos decir, multifacético, Rep, la velada también tenía como invitado a Tute, pero el mismo no pudo asistir por algunos inconvenientes.  Esto sucedió en la charla “la cocina del humor gráfico” organizada por la Licenciatura en Comunicación Social y el Proyecto de Extensión “El Sur También Publica”

Rep es un artista con una fructífera trayectoria; trabaja para el diario página 12 desde la publicación número 1, la revista veintitrés y lleva publicado numerosos libros (y varios que aún esperan salir del horno) y un reconocimiento no solo a nivel nacional sino internacional.
Rep nos comentó acerca de varios proyectos en mente, pero también de aquellos en los cuales se siente “enroscado” como un libro acerca de la temática del tango. “No es el estilo de música que me guste, sin embargo, me atrae muchísimo la estética. He investigado mucho sobre el tema” dijo mientras se acomodaba su llamativo gorro de lana rojo que combinaban con sus zapatillas.

Esto no es una excepción en Rep, ya que siempre a la hora de dibujar acerca de determinada temática, trata de informarse lo más que puede y así poder volcar sobre el papel su obra. Esto además debe de generarle “ganas de dibujar” ya que, sin ese entusiasmo, no tiene sentido, según nos cuenta.
Rep, conduce y produce un programa de radio hace un tiempo en AM 750. En cada uno de sus programas realiza alguna entrevista, charla con algún invitado. No siempre se trata de alguien que  le ha causado curiosidad, sino que a veces deja la posibilidad de sorprenderse a sí mismo a través de descubrimientos. Pero para que esto suceda el mismo realiza un trabajo de investigación y conocimiento bastante arduo. “Trato de leer al menos el último libro, escuchar algunos de sus discos, ir a visitar muestras, etc.” Busca empaparse de la cuestión para que la misma le vaya generando dudas y preguntas; es decir, siempre se encuentra en la búsqueda de la curiosidad y el entusiasmo, así como de dibujar, de entrevistar.



Rep asegura de sentirse muy libre en los diferentes roles que ocupa. Muchas veces siente que le salen las cosas bien, pero también existen otras en las que no tanto. Es un riesgo que la misma libertad le impone. El mismo asegura que hoy vivimos en “la era de la imagen” y se muestra crítico a esta idea de que cada vez la misma va comiendo al texto. Se sorprende al comparar libros “gordos” de hace unos años con otros que no alcanzan ni por asomo a la mitad del espesor de aquellos.
Sus dibujos poseen un texto, y es así que afirma con mucha seguridad que lo más importante a la hora de dibujar, para él, no es demostrar qué tan buen dibujante es, sino de mostrar una trama, un argumento fuerte que defienda a la imagen a la cual acompaña.

¿Siempre busca hacer reír? Rep define dos tipos de risas. La carcajada, la cual admite que no es la que mayormente se despierta en él, y un tipo de risa que se refiere más a la intimidad. Y esta última es la que se despierta en los lectores con el humor gráfico, con sus dibujos. Es una risa interna, la cual no genera un sonido del cual todos nos percatamos, sino que la misma busca “hacer ruido” en nuestro interior.

“Si quiero puedo matar a mis personajes” Sentenció entre risas ante la pregunta de si en algún momento se sintió que estos “lo comen”. Un poco en chiste, un poco en verdad ya que nos ha comentado que una vez mató a un personaje “que no le caía bien”. Un cura bastante malo, dice. “En ese momento seguramente estaba bastante peleado con el tema religioso…” 

Rep se encuentra realizando un mural en la UNSAM que le está costando bastante trabajo sobre todo por las condiciones climáticas. ¿Se animará a hacernos un mural en la UNQ? Rep se despidió con esta propuesta fue hecha por los presentes. Tal vez no sea una idea tan loca... o si lo es, pero no tenemos la menor duda que son el tipo de ideas que a Rep le atraen.



Alejandra

La Quimera regresó a Quilmes

Hace mucho no iba a un recital y la cita era más que prometedora. Avernal, banda que jamás defrauda, volvía a Quilmes, ciudad donde comenzaría a gestarse lo que hoy ya consolidados llaman Death and Roll.
Frio, mucho frío. Era necesario entrar en calor, y las bandas soportes (100% hate y undermine) tendrían ese objetivo.
Me encontré con un amigo, con el cual compartimos unas cuantas (varias) cervezas mientras esperábamos con ansias desnucarnos en el pogo.
¿Desde cuando esta violencia? No lo se, pero de lo que estoy segura es que una de las formas de catarsis más satisfactoria que he encontrado en este último tiempo es en esta clase de recitales.

La intro de "El profeta y la carroña" comenzó a sonar y ya se palpitaba en el aire la sed de violencia sin sentido. Avernal llegó para presentar su último disco, La Quimera de la Perfección y para reafirmarme, una vez más, que el movimiento es vida.
Los achaques de heridas pasadas suelen pasarme factura y por eso elijo muy bien como revivir ese dolor. Dolor, el cual  esta vez fue acompañado de satisfacción al cabecear sin cesar con temas como "La resurrección" o "Mediador".
Empujones van, empujones vienen, ¿Alguien se quejó porque fue golpeado? Qué sensibles que estamos últimamente, por Dios. Nada que luego no se haya arreglado con un fraternal abrazo para volver a gritar frente al escenario.

Avernal encontró la formula perfecta para temas certeros y con gancho. No sabemos exactamente cómo, pero cada riff es una invitación que moviliza en lo mas profundo de las vísceras. El nivel de alcohol en sangre no era muy elevado en mi ser, pero con tanto agite parece que mi metabolismo multiplico las dosis ingeridas de cerveza por cien. Cantaba, saltaba, empujaba, "esto sin dudas va a doler mañana" ¿Qué más da? Era mi permitido. Era Avernal. No había clavo quirúrgico que detuviera nada.

La presentación de su último disco no le quito lugar a viejos clásicos como "Catalepsia" u "Hoy podés pudrirte". Avernal se despedía dejándonos con ansias de "El sangriento", el cual parece haberse convertido en un himno a esta altura del partido.  El telón se había cerrado y no quedaba más que volver cada cual a la fría realidad que nos esperaba fuera del club.

El próximo encuentro será en el Heavy Noise Festival en Uniclub  junto a otras grandes bandas como Dragonauta y Anomalía.




Alejandra


Cultura del miedo

“Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman”

Eduardo Galeano
“El sistema/1” en El libro de los abrazos

Un médico fue interceptado por un ladrón al salir de su casa y este le quiso robar su vehículo. El profesional actuó de inmediato ante esa situación y en cuanto tuvo la oportunidad logró dispararle al delincuente cuatro balazos que culminaron con su vida.
A raíz de este hecho vuelve a ser tema de agenda “la defensa propia”. En muchos medios el tema ha sido tratado con exhaustividad entrevistando incluso a familiares del ladrón asesinado. La familia del delincuente, irónicamente, pide justicia por lo sucedido. La familia del médico pide que el mismo sea liberado, ya que fue apresado hasta constatar con las pericias pertinentes que prueben la defensa ante el hecho delictivo.

Los medios no solo dieron la voz a las familias de los involucrados, sino que también le permitieron hablar a uno de los actores del acontecimiento, Lino Cataldo, profesional que disparo al ladrón frente a su casa. Nos enteramos de la vida de Lino, y hasta que nos identificamos con él. ¿Cómo no hacerlo? Quienes fuimos victimas de actos delictivos vivimos en carne propia la impotencia y el dolor con el que esas personas lograron arrebatarnos lo nuestro y en algunos casos incluso lastimarnos.
Pero acá es dónde reside el más grave problema. Los medios actúan desde un lugar partidario situando este suceso como de carácter binario, donde hubo un bueno y un malo antes los cuales tomar partido. A través de un uso de las emociones nos enseñan la vida de un “héroe”, sensibilizándonos a través de un “matemos antes que nos maten” sin cuestionar la impunidad y la falta de justicia que nos empuja a cometer un asesinato.  Violencia es que roben, que salgas a la calle con miedo, pero sin poner en una escala vertical de niveles de violencia, podemos señalar la violencia que es infringe desde el Estado directamente sobre cada uno de nosotros, desde el delito, el desempleo, e incluso el hambre.

Los medios reproducen el mismo mensaje una y otra vez, avalando la defensa propia, pero por detrás haciendo propaganda del fascismo. Porque este tema es de agenda porque sucedió con “un médico” y un “chorro” brindándoles categorías fijas a los personajes. Ahora bien, hace unas semanas la hija de un empresario atropelló a un hombre con el auto que le regalaron para sus 15. La misma no poseía registro y no mostró culpa alguna. La joven por su edad y también considerando su posición económica, quedó en libertad y parece no haber un responsable al cual culpar. 
Estamos frente a la deficiencia de un sistema judicial pero a un enorme problema sobre nuestra cultura la cual cada vez parece más impulsada a naturalizar la muerte con mayor frecuencia. Matar un ladrón, matar un ciclista con un auto último modelo, que te maten a la vuelta de tu casa, matar por miedo, matar por imprudencia. ¿Todo vale?   

Ambos sucesos son complemente perturbadores donde hay víctimas y victimarios desde una mirada segmentada. Pero donde todos somos marionetas de un sistema y los medios que convierten estos hechos en propaganda política accionando desde el terror y el miedo en todos nosotros.

Los medios hicieron (y siguen haciendo) leña del árbol caído y a través de la supuesta identificación de la construcción de buenos y malos invisibilidad una problemática más grande que es el de la impunidad, la falta de justicia, la desigualdad entre otros temas que generan violencias de este tipo.
Pero muchos, tristemente, eligen aplaudir al médico, resignarse sin cuestionar nada nunca en absoluto, y comprar lo que nos venden a través de la televisión quedándose solo con la punta de un iceberg con el cual ya hicimos eclosión hace bastante. 


Alejandra


Arte y Sociedad


La relación entre arte y sociedad es problematizada de diversas perspectivas. El arte es muestra de expresión de una sociedad, refleja formas de percibir el mundo, comprender la historia, sensibilidades y por qué no, también se anima a mostrar problemáticas de un momento determinado. Sin embargo, las expresiones artísticas que realmente llegan a interpelar en lo profundo de nuestra cultura, escapan a las ataduras del tiempo. En muchos casos, sin proponérselo como meta inmediata, se instauran en un lugar desafiando dicha temporalidad jugando con lo eterno.

Esta trascendencia del arte nos impulsa a un cuestionamiento filosófico que se refiere más bien a cuál es la actitud que deben tomar los artistas, o el arte en si, en nuestra sociedad. ¿Arte serio? ¿Arte comprometido? Estas categorías dejan implícito la existencia de otro tipo de creación que escapa a esos adjetivos. Sería algo así, como obras que no buscan más que lo efímero, lo circunstancial, pasando por la historia sin generar absolutamente ningún tipo de reflexión. Este tipo de bifurcación se comenzó a tejer sobre todo durante la modernidad, entre la vorágine que la misma implico en la cultura.  ¿Pero donde queda el ideal romántico del artista que deja marcas de su yo individual en sus obras? ¿Quedan exentos estos mismos de lo que podríamos llamar arte comprometido?

“Las obras de arte surgen del esfuerzo por expresar ideales éticos. Determinan la imaginación y la sensibilidad del artista” En esta definición del cineasta Andrei Tarkovsy, podemos encontrar esta idea de un artista comprometido con la sociedad, sin embargo, no desdeña lo personal, lo que el artista siente y percibe. Hay varias concepciones que suelen ser tomadas un tanto erróneas, como que el arte comprometido parece obligar a quien crea percibir el mundo desde una tercera persona, como algo exterior a el mismo.


Deteniéndonos profundamente en este análisis, podemos ver que no es del todo incompatible esta visión “individualista” del artista con lo que lo rodea. Nadie escapa a los marcos sociales en los cuales vivimos y aunque se intentara huir de los mismos, el artista y su obra expresan también implícitamente un compromiso de búsqueda y encuentro con el otro. En esta búsqueda, se produce una comunión de almas que llegan a través de determinada obra donde todos somos uno en un mismo mensaje. Donde sin dudas, el yo individual de cada uno, incluyendo el artista, se sumerge en un yo común a través del arte. Sin dudas una de las formas más poéticas de comprender y apropiarse del mundo, ayer, hoy y siempre.


Alejandra

Cilclo de poesía y narrativa

La memoria se construye. Trabaja el pasado desde el presente. Implica "pasados que nunca pasan". La memoria se establece como un manto de encuentro y cohesión sobre todo para quienes el ejercicio de recordar implica traer del pasado recuerdos que se forjaron a través del dolor y la pérdida.

"Relatos y memorias de la dictadura" es la descripción del libro recientemente publicado titulado "Golpes". Miguel Dalmaroni, uno de los editores del libro nos habla acerca del clima de epoca de ese momento y de la idea de narrar aquellas oscuras paginas de nuestra historia a través de diferentes voces que recuerdan desde su niñez y adolescencia el sentimiento de miedo que reinaba en nuestro país. Por eso, Dalmaroni explica, que la convocatoria  de escritores y escritoras estuvo dirigida a aquellos nacidos entre 1957 y 1973, quienes tuvieron como desafío narrar, dar forma y plasmar aquellas memorias y recuerdos, recortes o ficciones que tienen como marco la última dictadura militar en nuestro país.

Interpelar a través del recuerdo y llegar a los lectores con pequeños detalles hacen que quienes no hayamos  vivido en esos años, sintamos esa proximidad con las sensaciones allí descriptas. El temblor de las manos de una madre, el susurro como expresión del miedo, la inocencia que se comenzaba a desdibujar con los acontecimientos que se iban sucediendo, son algunos de las sensaciones que se encuentran a través de las 24 voces convocadas para narrar esas historias.

El libro fue presentado en el marco del ciclo de poesia y narrativa, el lunes 16 de mayo a las 20hs en la Universidad Nacional de Quilmes junto con Miguel Dalmaroni ( editor del libro), tambien se encontraban Monica Rubalcaba (profesora de la universidad ), el magister Daniel  Badenes y Paula Tomassoni, autora de algunos de los relatos allí publicados.
 Pero sin dudas el anfitrión menos esperado esa noche sería el frió, el cual se podía percibir en abultados abrigos y algunas tímidas narices rojas. Mónica fue la encargada de "romper el hielo",  y a la hora de hacer mención a uno de los relatos de Paula, destacó el detalle que la autora describe en uno de ellos cuando recuerda la bolsa de agua caliente que su madre ponía en su cama a la hora de dormir. "Cuando describí esa escena me acordé del frío que solía sufrir cuando era chica" recordaba Paula, quien en su relato "mil nueve setenta y nueve" nos habla desde los acontecimientos que vivió aquella niña, de padres "gorilas" con tios fervientemente peronistas, la cual retoma desde la cotidianidad de su niñez,  el clima de miedo y terror que se había naturalizado en el ambiente.

"...La cuadra parecía tener mil metros. Al llegar a la esquina, siempre escoltados por la luz amarilla, papá agarró el volante y dobló. Nosotros seguíamos acurrucados en el piso del auto. Mamá se tapó la cara con las manos" La charla se sucedió en un lugar concurrido de la universidad y las voces y ruidos de alrededor se hicieron percibir, por momentos, incluso algo molestos. Pero mientras Paula narraba su relato frente a todos nosotros, el silencio reinó por los minutos que duró aquella historia, como si hasta las puertas y marcos de las aulas escucharan con atención cada una de sus palabras.

La realidad es que la noche ya había caído, eran pasadas las 21hs y, el cansancio luego de una larga jornada de cursada y trabajo, en algunos casos, se traslucía en los rostros presentes. El intercambio entre estudiantes y presentadores fue tímido al comienzo pero productivo al final de cuentas, ya que las reflexiones y preguntas que fueron surgiendo a lo largo de la charla hicieron que nos llevaramos varias cuestiones en las cuales repensar y analizar.

Las heridas comienzan a sanar cuando se rompen las cadenas del silencio. Y hoy, sin dudas, el contexto en el cual nos encontramos nos permite escuchar a quienes narran a través de sus recuerdos, heridas, que no solo se encuentran en el cuerpo físico de quienes los cuentan, sino que se han surcado en nosotros como sociedad. Golpes ingresa a ese difícil recorrido que aun transitamos en la historia de nuestro país y nos permite sumergirnos en el incesante trabajo de la memoria que nos acontece ante el horror vivido.


Alejandra


“El pensamiento es efímero, la imagen absoluta”

Andrei Tarkovsky (1932-1986)


Sus pinturas sugieren, e invitan a sumergirnos en un mundo donde sentir y pensar forma parte de un mismo camino. Santiago Caruso nos abre las puertas de su casa en Don Bosco y nos cuenta un poco acerca su vida y cómo la misma surca un camino a través de sus obras.

Por Alejandra Martínez

Santiago nació en Quilmes. Tiene 34 años y la pregunta acerca de su vocación jamás se la había planteado en su vida. Dibujó desde muy chico. Copiaba dibujos de historietas, revistas e incluso dibujos que le hacían sus padres. Los años pasaron y llegada la adolescencia comenzaron a surgir las típicas preguntas que a todos alguna vez nos aquejaron. ─Yo me acuerdo que estaba por terminar el secundario y pensaba... ¿Qué voy hacer? ¡Estaba claro que iba dibujar! ¿Qué iba a estudiar? ¡No tenía ni idea! Había gente que me decía: " Vos tenés que hacer diseño gráfico, porque el diseño, porque blah" ¡Y uno no sabía si quiera qué era el diseño gráfico! Hoy se sabe. ¡Le pregunto a mi tía y sabe qué es el diseño gráfico! (lo dice entre risas) Antes el diseño gráfico estaba en las cosas, pero no había un poderío de la imagen tan zarpado como lo existe hoy.

Qué hacer de tu vida después de la escuela es una incertidumbre que nos llega a muchos cuando entramos en esa etapa de nuestra vida. Para Santiago significó una búsqueda que iba más allá de algo de lo cual vivir. Su padre, contador, lo incentivaba en el dibujo, aunque Santiago en el secundario apostó a una orientación contable. ─Fue una especie de decisión nefasta. Por suerte no me dediqué a eso ─ Ríe por lo bajo, con la mirada entre cansada y soñadora, mientras tomábamos café en su taller, entre varios proyectos en los cuales está trabajando para exponer acá, en Buenos Aires y pedidos para el exterior.

Santiago comenzó a trabajar ilustrando la parte de literatura de algunos libros educativos, y previamente había ya publicado en fanzines y en la revista comiqueando. ─Aprendí bastante mientras empezaba a trabajar. Eso es algo como para la gente que recién arranca: No hacer solo hasta donde te conviene económicamente. Piensa mucho, y se detiene bastante en esta idea y para ser más explícito cita un fragmento de un poema de Ezra Pound: ─ “Con usura no se hicieron las grandes obras de artes” A mí me sirvió hacer bastante más de lo que me convenía económicamente. Conozco casos muy cercanos, que han estado laburando para manuales o para libritos que se hacen en dos minutos y ya se acostumbran a trabajar con esa lógica y con ese nivel de detalle.

"El Rey Amarillo" 
Hoy en día ilustra para editoriales como Sudamericana, Planeta, Zorro Rojo, Random House, entre otras más. Cuando tenía 21 años fue galardonado con el premio de dibujo en el Salón de Artes Plásticas del Museo Roberano. Expone en nuestro páis, pero también en Brasil, España, Estados Unidos y México, donde estuvo hace poco presentando dos libros, “El Rey Amarillo” de Robert W. Chambers y “Los cantos de Maldoror” de Lautreamont.

En una especie de lucha interna, de batir ciertas ideas que comenzaban a hacerle ruido, Santiago encontró a través de sus obras una forma de discutir desde su lugar. Un lugar repleto de imágenes que nos hablan e intentan decir algo en concreto. Se siente lejos de la idea estereotipada de “horror”. Es algo que hoy en día le genera muchas preguntas. Porque precisamente no es a donde realmente estaría apuntando. Vemos a sus obras cómodas situarse, por ejemplo, junto a ciertos escritores malditos como Baudelaire o Edgard Allan Poe. ─Hay algo horroroso en la estética pero hay algo en concreto que se está discutiendo de la cuestión humana, de las preguntas que generan el existir de la humanidad. A eso es a lo que yo tiendo. Cuando laburé en la revista Caras y Caretas, la cosa iba por ahí también. Cuando uno trabaja los 70 o ciertos aspectos de la historia argentina que son bastante complejos y oscuros, hay un estética del horror, de lo oscuro… pero… no sé si es eso ¿Entendés? (Deja la taza de café y se agarra la nuca como en un ejercicio de poder dar forma a la idea que intenta expresar).

¿Qué lugares son los de los cuales intenta alejarse? Santiago busca evitar que lo editorial “lo marque”. De hacer más allá de lo que le piden y considera que es muy importante evaluar hacía donde se dirigen ciertos pedidos. En cierto tono gracioso nos comenta acerca de ciertos trabajos a los cuales decidió no ilustrar.
 ─¿Por qué?
─Incluso en la editorial Planeta. Me dicen “mirá, tenemos la saga del pendorcho mágico del no sé qué (risas). ¡Claro! Ahí ilustras una bocha de libros, te va a ver un montón de gente pero no es eso lo que yo defiendo estéticamente, discursivamente ni poéticamente. ¡No quiero leer eso!
─ ¿Por ejemplo a qué libro le has dicho que no?
Una saga de novelas fantásticas que tienen que ver con Narnia. Piensen en eso, una mezcla entre Narnia y Crepúsculo. Son cosas que se arman para el público adolescente que son completamente olvidables. ¡Ni da! Después las ves publicadas y transpirás, y decís “bueno, es trabajo”. ¡Pero no! Después no la sacás más de circulación.

Esa conexión con el terror, o el horror como cliché comercial, es donde Santiago evita quedarse. Toma los temas, historias de determinados libros y los resignifica desde un lugar de discusión, de ruptura más allá de determinadas instituciones, sino desde los propios valores en los cuales había criado.
Digamos que en la infancia de uno no es todo color de rosa. (Suelta esta frase en un tono sarcástico). ─Yo creo que tiene que ver con una discusión de ciertos valores, que en mi caso fueron inculcados desde la infancia, con lo religioso. Mi familia está en la iglesia y yo prácticamente nací y me crié ahí. La visión de mundo que construyen sobre uno en ese tiempo tiene que ver con una visión muy antigua. Cuando uno pasa por la adolescencia, un montón de cosas no te cierran de eso, pero al mismo tiempo era muy difícil proponerse irse de ahí. No irme de la casa de mis viejos ─ (sonríe y reflexiona) ─porque en ese momento era imposible con 15 años. Creo que la conexión con el terror tiene que ver con una disputa de sentido que hace la religión o ciertas filosofías o ideas de otro tiempo.

Además de ilustrar libros, tapas de disco, historietas, se dedica a improvisar en vivo sobre el lienzo. Generalmente acompañado de músicos que hacen lo mismo con sus instrumentos. Esta experiencia artística invita a vivir una imagen poética a través de varios sentidos conectados a la vez. La música lo lleva a ciertas búsquedas que exceden lo pictórico que a su vez lo encuentra como interprete.
Yo toco la guitarra porque era salmista de la comunidad. Era el que cantaba ahí. Lo que vos cantabas, encarnaba un misterio y una experiencia de vida. No era una canción solamente. Era algo que hablaba acerca de ese misterio sobre esa realidad dolorosa y trágica. Vos encarnás eso, buscando cierta belleza. Estás diciendo lo que te conmueve y es como que estás ayudando a la vez a otros a entrar en esa profundidad, en la experiencia de lo espiritual. Cuando corté con ese mundo, se rompieron muchas cosas…

Santiago ve en esta ruptura con la iglesia algo ligado muy personal que se sumerge en el arte. Padre de dos hijos, su divorcio significó pasar por encima de aquellos valores que supo encarnan en su juventud. Al momento de casarse ya no iba a la iglesia, pero en nombre de ese rito religioso concluyó dando el sí frente a un sacerdote. Había configurado un mundo que de pronto se había
venido abajo. La pérdida de todo aquello, fue como lidiar con la muerte absoluta de todos esos valores que él ya venía discutiendo.
Todo esto forma hilos en los cuales uno puede colocar las obras de Santiago. En muchas oportunidades algunas de las preguntas que lo embriagan no se van muy lejos de aquellas que les pueden llegar a surgir a sus dos pequeños hijos. Ellos vivieron junto a él parte de aquella crisis y muchas veces, señala, dicen cosas muy poéticas, y que no escapan demasiado a la idea de sentir y pensar al mismo tiempo.

Claro, ser padre no es fácil, mucho menos cuando en tu taller está repleto de pinturas u obras que tal vez puedan significar muy fuertes para pequeños de 4 y 6 años.
─ ¿Qué te dicen acerca de lo que pintás?
Comienza a reír y de repente recuerda una anécdota que tiene como protagonista a su hija más chiquita: ─Yo estaba laburando eso (nos señala una imagen de un hermafrodita que había ilustrado para uno de los Cantos de Maldoror de Lautremont) y mi hija, que tenía tres años, me dice: “¿Por qué tiene tetas y pito?”─ (Risas) ─Siempre estoy laburando con cosas que discuten con el orden de lo convencional, y obvio que le surgen preguntas a los pibes.
Santiago encuentra su lugar discutiendo con problemáticas en todas sus formas. Los niños están repletos de preguntas, filosóficas, poéticas, incluso lógicas que lo ayudan a orientarse en esa búsqueda. Sus obras no representan un mero pedido editorial y detenerse a observar aquello que se simboliza a través de la imagen, no responde solamente a un discurso de un libro, por ejemplo, sino a la interpretación y la resignficación que el artista, en este caso el ilustrador, hace del mismo.

Siempre miro para atrás y pienso en cómo estaba en determinado momento, cuáles eran las cosas que me aquejaban y veo trabajos, tapas de discos, de libros, por ejemplo y el tema están encarado por ese lado. ¿Entendés? Siempre está lo que me pasa, lo que me pregunto. Por eso hay hilos a lo largo del tiempo. Siempre hay algo que dice que fue uno el que estuvo pasando por ahí.

Ayer, 29 de abril se estuvo dando en San Telmo un evento en conmemoración del aniversario del nacimiento de la poeta Alejandra Pizarnik, donde pintó  en vivo frente al público. Además hubo músicos improvisando y se leyeron poemas de la misma. Santiago encuentra en ella una especie de comunión, la cual describe como un entendimiento de la problemática del artista. El desenlace de la vida de Alejandra, bastante trágica, la encontró repleta de interrogantes que la abrumaban. Santiago ve en ella una afinidad, pero de la cual busca rescatarse por momentos.

(Obras pintadas en la noche de ayer en vivo)

El arte ayuda, pero no es la única manera de aliarte con la existencia. Si no escribía (Alejandra), no podía habitar el mundo porque era insoportable. Fue como vivir el mundo a través del poema. Y… (Dice con cierta nostalgia) no… hay otras cosas también. Para mí el mundo es insoportable en muchas medidas, pero hay un montón de cosas que dan felicidad y oxígeno. Recién me preguntabas por los pibes. Si yo no hubiese tenido los hijos que tengo, no la hubiera pasado tan bien y realmente no hubiera podido desarmar esas búsquedas extremas que a veces tienen lo relacionado con lo artístico



PD: Entrevista y edición para cátedra de la Universidad Nacional de Quilmes