Un infierno hecho a mi medida

"Killmess" recibió el sabado pasado con los brazos abiertos a dos pesos pesados de la actual escena del metal nacional. Me refiero a Anomalía y Los Antiguos. Juntos compartieron escenario con la gente de GTX, banda de Cordóba, cuyos integrantes fueron anfitriones  en su momento del Pato Larralde y compañia.

La noche arrancó pasadas las doce, junto  a los chicos de Anomalía.
Certero y duro brindaron una lista de temas presentando su último trabajo "Una vida en el infierno". El público algo tímido no acompañó tal vez la brutalidad que recibíamos del escenario de la mano de los gritos desgarradores de Ramiro Arias.

Las letras de Anomalía tienen una enorme carga de dolor y mucho, pero mucho rencor. "La vida es un oceano inmenso de mierda" fue una de las frases que soltó Ramiro entre tema y tema; Coincido en muchos aspectos en esa frase, pero si hay algo que da algo de alivio es sin dudas noches como aquella en el Club Tucumán.

"Ya no queda nada por lamentar" , el turno de Anomalía se iba terminando y era hora para la gente de GTX, quienes fueron cálidamente recibidos por el público, que ya a esa hora iba in cressendo.
La propuesta era heavy metal  con hard rock acompañado de mucha actitud. Los muchachos de Córdoba se retiraron cediendo el paso al plato fuerte de la noche.


C.O.C había empezado a sonar. El Club Tucumán ya colmado y todos preparados para lo que ya estimábamos un show inolvidable.
Los Antiguos cayerón al sur con muchas preguntas. El Pato, con su vino en mano, dijo algunas palabras, acerca de la incertidumbre que genera la crisis actual del país y apostar a este tipo de shows. Pero sin dudas la sorpresa fue más que grata.

El Pato, excelente frontman, se animó a tirarse al público, ya extasiado de saltar y poguear que exigía sin parar al "Inventor del mal"
David Iapalucci es el común denominador entre Anomalía y Los Antiguos, así que se lució más que a la perfección en dos facetas diferentes pero al mismo interesantes. H.P.V, el obligado Sureño, el hombre que no se puede ir, La culpa al viento entre otros eran arengados a más no poder desde el escenario produciendo un feedback perfecto con el público.

La crudeza, el rock, el profesionalismo, las letras y la actitud son algunos de los condimentos que convierten a Los Antiguos en una de las bandas más importantes en la escena actual.
El agite no cesaba entre tema y tema. El bajista de Banda de la Muerte colaboró en uno de ellos. Ramiro de Anomalía también subió al escenario acompañando al Pato en las voces  al cual se despidió con un fraternal abrazo luego de cantar. La gente cantaba, saltaba, coreaba riffs;  El club Tucumán explotaba. Cómo salgo de este infierno, si lo hice a mi medida.





La velada iba llegando a su fin. El Inventor del Mal se hizo presente dejando más que conformes a todos los presentes.
El Pato y compañía dieron cátedra de cómo rockearla.
Esperamos próximamente una nueva visita a los sureños de Quilmes.


Alejandra








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